Sólo, con o sin la tilde

Solo o sólo, ¿con o sin la tilde? La polémica está servida

Solo quiero un café solo.

Seguramente tus ojos de sabueso te dirán que aquí hay algo raro.

Polémica: ¿solo, con o sin la tilde?
¿Cómo se escribe: solo o sólo?

“Pues elemental, mi querido Watson”, me dirás, “hay una falta más grande que un templo”.

Y, con toda seguridad, esta sería la respuesta más extendida, porque sí, a bote pronto, faltaría una tilde en el primer solo, que es el que equivale al adverbio solamente. La tilde se usaría para distinguirlo del segundo solo de la frase, es decir, el adjetivo que equivale a estar solo, como Macaulay Culkin cuando se quedó Solo en casa por Navidad, vaya.

Pues bien, desde 2010, ESA ya no sería una respuesta correcta.

¿Quieres saber por qué? Te lo explico si sigues leyendo. Hagamos un repaso porque la historia se las trae. A ver, por tratarse de una tilde, entendámonos 😉

Nuevas reglas, nuevos hábitos, o cómo desaprender lo aprendido

Que ¿qué pasó en 2010 —te estarás preguntando pues— para que algo que todos aprendimos en la escuela a modo de un mantra de repente haya cambiado?

Te acuerdas de tu profesor o profesora repitiéndote hasta la saciedad: Solo lleva acento cuando equivale a solamente…

Yo sí.

Solo se escribe con tilde cuando equivale solamente

Pues bien, como decía, en 2010, lo que pasó es que la RAE, es decir, la Real Academia Española, cambió las reglas del juego  —o bueno, algunas de las reglas de ortografía que hasta el momento habíamos conocido y aplicado—, de tal forma que, entre otras cosas, el uso de la tilde diacrítica en el adverbio «solo» quedó eliminado.

Su argumento para ello fue (es) que la función de la tilde gráfica es distinguir entre palabras tónicas (que son las que se acentuarían) y palabras átonas (que no llevarían tilde) que se escriben de la misma forma.

En el caso del adverbio «solo» (“solamente”) y el adjetivo «solo» (“sin compañía), por tanto, “dejaba de ser válido” emplear la tilde porque ambos términos son palabras tónicas.

El caso es que siempre ha sido así, esas palabras siempre han sido ambas tónicas, pero en algún momento se permitió usar esa tilde para evitar ambigüedades. En esta nueva edición de la Ortografía de 2010, la RAE creía pues estar arreglando dicho entuerto hasta el momento existente en la normativa.

Elena Hernández, responsable del departamento de Español al Día de la RAE, durante una entrevista en enero de 2017 así lo explicaba: “esa tilde fue siempre un error”.

Académicos de la RAE

En los casos en los que fuese inevitable la ambigüedad, la Academia sigue justificando la supresión de la tilde argumentando que es posible interpretar correctamente ambas palabras en su contexto comunicativo sin necesidad de utilizarla.

Y en el caso de darse ambigüedades más complicadas como se daría en una frase como “Viene solo los domingos”, por ejemplo, recomienda recurrir al uso de sinónimos, como «solamente» o «únicamente», en lugar del adverbio «solo».

solo sin la tilde es correctoLo que —atención: aviso a navegantes— convierte nuestra frase anterior en totalmente correcta.

Quizás tú ya lo sabías, pero estoy segura de que esta es una revelación que sorprenderá a muchos.

Antes de quedarnos pasmados con la boca abierta, o de quejarnos como otros, sería quizás bueno empezar por recordar que las lenguas son un ente vivo y que, como tales, evolucionan.

A ver, no es como la ropa que pasa de moda y hay que comprar constantemente nueva para seguir vistiendo según las tendencias, pero… casi.

¿Es un capricho de la RAE pues? Sí y no.

Primero entendamos una cosa: a veces son los propios hablantes quienes son el origen de ciertos cambios, pero también lo son las instituciones que velan por la preservación de una lengua. La Real Academia Española (RAE) es una de esas instituciones y, a grandes trechos, la definiremos —al menos para el propósito de este artículo—, como la institución que vela por el uso del español como lengua.

En este sentido, la RAE publica obras de referencia que han de ayudar a los hablantes del español a conocer sus usos correctos —y los que no lo son tanto— en lo referente a gramática, léxico y ortografía, entre otros.

En lo concerniente al tema que nos ocupa, la ortografía es la disciplina que se ocupa de velar por el uso correcto de la escritura de las palabras.

Ortografía, proviene del griego ortós, que significa “correcto”, y grafé, que significa “escritura”. La Ortografía, pues, es la parte de la gramática que nos enseña a poner la grafía correcta.

Manual de ortografía de la lengua española de 2010

La primera Ortografía de la lengua española de la Real Academia Española (RAE) se publicó en 1741 y, desde entonces, ha sido perfeccionada con el objetivo de ir simplificando sus reglas y reduciendo las excepciones para hacer más fácil la enseñanza de su doctrina.

La última edición fue en 2010, con una última actualización de esta que se realizó en la edición de 2012.

A pesar de los años que han transcurrido pues desde que salió la nueva edición del manual de Ortografía de la lengua española (doce a fecha de esta entrada), todavía sigue siendo más habitual ver escrito el solo con la tilde (cuando equivale a solamente) que sin ella.

A lo que seguramente tú estarás asintiendo con la cabeza. Veamos por qué.

La tilde de solo se resiste ante la muerte súbita

A raíz de la gran problemática surgida a partir de esta nueva regla ortográfica de eliminar la mayoría de acentos diacríticos, la Academia tomó la decisión de permitir la acentuación del adverbio «solo».

La RAE recomienda escribir "solo" sin la tilde

Es decir, el adverbio «solo» puede seguir acentuándose si así se prefiere, pues la Academia no lo prohíbe expresamente. Solo recomienda evitarlo.

Y a esto se acogen la mayoría de los que no quieren dejar de usar esa querida tilde, que no son pocos.

Para mí, lo lógico sería que cada vez que cayese una tilde se liara una fiesta parda de la alegría: al final esto se traduce en una tilde menos en la qué pensar y, por tanto, un quebradero de cabeza menos a la hora de escribir, e intentar hacerlo bien. Vaya, una posible falta menos a la que arriesgarse.

Pero parece que la cosa no ha ido por ahí, y el arraigo que genera esta tilde es, por decirlo de alguna manera, intenso.

Casi me recuerda a la polémica de dejar de fumar en los bares que se generó en su momento. Es broma. Ya sé que la diferencia es notable. Pero es que no estamos hablando de dejar tomar azúcar, café, fumar incluso, estamos hablando sencillamente de una tilde, una muy querida a juzgar por las reacciones que muchos no quieren ver desaparecer de su dieta habitual.

Pero, ¿de dónde surge tal desatino? Veamos que se dice por esferas más altas.

Las posturas de los académicos

Quizás para sorpresa de muchos, tal decisión no solo sentó mal entre las bajas estancias del «escritor de a pie», sino también entre las propias sillas de la Academia. A partir de la publicación de la Ortografía de la lengua española en 2010, hemos visto cómo se sucedían las polémicas entre los partidarios de mantener la tilde en solo frente a los que abogan por que la nueva norma ortográfica es la correcta.

Tanto es así que incluso el autor de El capitán Alatriste y miembro académico de la Real Academia Española desde hace casi dos décadas, Arturo Pérez-Reverté protagonizó un intercambio informal e ingenioso desde su propia cuenta en Twiter con respecto a este tema tan solo en agosto de 2021:

«A mí me enterrarán con las tildes puestas, demostrativos pronominales incluidos, que ésa es otra”.

Sillones de la RAE
Sillones de los académicos de la RAE

No ha sido el único. Autores como Vargas Llosa, Gimferrer o Javier Marías siguen reivindicando y acentuando el adverbio solo, a pesar de que la Academia a la que pertenecen fuese la responsable de ese cambio de la norma en 2010.

A favor de esta nueva medida, explica Salvador Gutiérrez, académico y miembro de la RAE también y quien fuese el coordinador de la Nueva Ortografía que «en 1959 la Academia, para evitar rupturas, lo deja al arbitrio, pero desde ese año hasta la actualidad la RAE no pone la tilde en solo en todas sus publicaciones, aunque sigue dejándolo opcional«.

Solo o sólo, pues. ¿Cómo lo escribimos?

Visto lo visto, esto parece más confuso que nunca. EXACTO.

La tilde más querida sigue teniendo feroces adeptos que no quieren verla desaparecer y todavía a día de hoy, en 2022, nos encontramos con un uso del solo con la tilde completamente extendido.

Así que ¿cómo le vamos a estar explicando al usuario de a pie que, aunque está bien usar la tilde es mejor no hacerlo? ¿Cómo le vamos a decir eso cuando no deja de ver ese solo habitualmente escrito todavía con la tilde en lugares de referencia como periódicos o en los libros de sus autores favoritos?

Confuso uso de la tilde de solo

Ante tanta confusión, no me extraña que volvamos al mantra aprendido en la escuela. Pues el tiempo dirá. O la RAE, en cualquier próxima edición de su diccionario de ortografía, en que a lo mejor se decida a guillotinar ese acento para siempre. Por ahora, nos quedamos en una cosa: hagas lo que haga, parece que ambos usos están aceptados y nadie te va a guillotinar a ti la cabeza por escribir solo o sólo.

Personalmente, en calidad de lingüista profesional, te diré que, bueno, nada en la vida es perenne y uno se acostumbra a todo, e, igual que al principio me dolía a los ojos ver pelos de color rosa por la calle, pues qué te voy a decir, ya no es así. Yo ya superé lo del solo sin la tilde, otros parecen que no, y otros quizás ni se han enterado de su intento de destierro, pero el caso es que para poder elegir nuestro bando, antes hay que conocer que existen dos y esto, querido lector, es lo único que yo me propongo aquí: ayudarte a tomar una decisión informada con tu uso de la tilde en solo.

Yo me subí al carro de los “abolicionistas” ya hace tiempo, así que en mis proyectos profesionales solo uso la forma que yo considero —y la RAE—, correcta.

Cliente satisfecho

A mi parecer, no se trata de imponer mis preferencias, sino que soy la responsable de los textos que otros en su nombre presentan al mundo, y es aquí en dónde escribir correctamente o no un texto de acuerdo con las normas de la ortografía establecidas actualmente, resulta importante y es —yo creo— lo profesional.

Otra cosa es que el cliente sienta dichas afecciones y me pida usar la tilde de solo en sus escritos. Pues ningún problema también: ha quedado claro que tampoco se considera una incorrección. Y el cliente manda.

Y tú ¿en qué bando estás, en el de la tilde desterrada o la tilde superviviente? ¿Escribes solo o sólo? ¿Con o sin la tilde?

Comparte este artículo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Otros artículos relacionados

SI DESEAS QUE TUS CONTENIDOS WEB CONVIERTAN MÁS, NO TIENES MÁS QUE DARLE AL CLIC.

Para contratar alguno de mis servicios de redacción para web, corrección o traducción de textos, pídeme un presupuesto personalizado sin ningún compromiso.